Los fenómenos sobrenaturales invaden nuestras mentes y nuestras vidas de una forma casi inconsciente, que pocos pueden entender y muchos menos explicar. Trece Curvas relata asombrosas historias que mezclan los grandes clásicos del terror y el ... Leer más
Discurre el verano de 1970 en la improbable ciudad de gallega de Bigo. En el último piso de la Torre de Toraya, residencia del Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, se da cita lo más granado de la ciudad para asistir a la fiesta de ... Leer más
El viaje de Jonathan Harker al castillo del conde Drácula debía ser un viaje de negocios y placer. Pero al llegar a Carfax, el joven descubre terribles secretos y vive una serie de experiencias que le producen una fuerte impresión... Con la imaginación y la capacidad descriptiva de Stoker, el protagonista se ve impotente ante la malignidad y los poderes del vampiro. Los hechos más trágicos y crueles se sucederán de una manera irreversible. A través del conde Drácula, Stoker configura la imagen del aristócrata tiránico tanto en la vida como en la muerte, el lívido héroe satánico se impone al imaginario colectivo universal como el prototipo del vampiro, a la vez seductor y repulsivo, sobrenatural y azote de la humanidad. Abraham Stoker nació en Dublín en 1847. Fue un niño enfermizo y desempeñó en su juventud un puesto de funcionario, hasta que a los treinta y un años decidió abandonar su empleo para convertirse en agente y secretario particular del actor inglés Henry Irving, propietario del teatro Lyceum de Londres. En el tiempo libre que le dejaba el trabajo, Stoker no sólo escribió Drácula (1897), la obra que lo hizo inmortal, sino otras novelas fantásticas, como La joya de las siete estrellas (1903), La dama del sudario (1909), o La madriguera del gusano blanco (1911). «Los seres que llamamos vampiros existen. Algunos de nosotros tenemos pruebas irrefutables de ello». Ha pasado más de un siglo desde que el profesor Van Helsing, uno de los protagonistas de «Drácula», pronunciara estas palabras, y el mito sigue vivo gracias a la capacidad sobrenatural del hombre-vampiro para mutar y adaptarse a los nuevos tiempos: infinidad de películas, musicales, cómics, etc., así lo atestiguan. Esta nueva edición de «Drácula», profusamente anotada desde un punto de vista histórico y crítico, intenta acercar al lector a sus diferentes niveles de lectura, al tiempo que presenta numerosos documentos y añadidos de interés que la convierten en la más completa publicada hasta la fecha en nuestro país. Óscar Palmer, traductor de la obra, ha recopilado con afán exhaustivo diversos materiales referentes a la novela, tales como mapas de situación de la acción, ilustraciones y fotos de la época, o textos como un esclarecedor comentario sobre las notas preparatorias de «Drácula», varios fragmentos de obras que influyeron en Bram Stoker en su proceso creativo, una entrevista de 1901 con el autor, e incluso un final alternativo.
El agente Logan McRae acaba de volver al trabajo después de un año de baja y las cosas no podrían irle peor. Recientemente se ha encontrado el cadáver de un niño de cuatro años, estrangulado, mutilado y muerto al cabo de un largo tiempo en una cuneta. Hay un asesino suelto en Aberdeen, la «Ciudad de Granito», y los periódicos locales claman venganza. Por si fuese poco, Logan tiene que lidiar con su nuevo jefe, el inspector Insch, quien no soporta que le mientan y cree que todo el mundo lo hace; y con la encantadora pero glacial Isobel MacAlister, su ex novia, quien también resulta ser la forense. La muerte aparece entre las calles tan rápido como lo hace la nieve, y Logan sabe que se le acaba el tiempo. Muchos niños desaparecerán. Muchos otros morirán. Si nuestro inspector noestá atento, acabará perdiéndole la pista al asesino. Con todo este berenjenal, Stuart MacBride consigue urdir una historia con elegancia y destreza, sin malgastar ni una sola palabra. Un thriller descarnado, impactante e imposible de dejar, de la mano de un autor con un ojo maravillosamente perspicaz y un sentido de humor negro típicamente escocés.
Pot un nadó desaparèixer d'una clínica en menys de dos minuts? Possiblement. Però, davant dels ulls de tothom…? Sense que l'hagin perdut de vista ni un instant…? Això ja és força més difícil. Pot un home morir ofegat a la banyera amb l'estómac ple de somnífers? Possiblement. Però, sense que ningú no l'hagi vist arribar ni l'hagi escoltat, malgrat que hi havia gent a la casa…? I com s'hi ha ficat? Ah! Què hi té a veure un fet amb l'altre? Renoi, quin embolic! Aquestes i moltes més preguntes ha de respondre l'Àlex Samsó en una aventura que comença d'una forma banal i, de mica en mica, esdevé misteri constant. Però la major de les sorpreses no és el misteri, sinó un altre personatge ben curiós. Qui és el Marsellès? I les explicacions existeixen, sempre que hi hagi una ment capaç de fer que dos i dos siguin quatre, malgrat que sembli que les matemàtiques fallen i tothom acabi pensant que sumen cinc o tres. Albert Salvadó, amb l'habilitat que el caracteritza, ens ofereix un nou misteri que ens manté enganxats i ens fa ballar el cap fins que no apareix la solució.
¿Puede un bebé desaparecer de una clínica en menos de dos minutos? Posiblemente. Pero, delante de los ojos de todo el mundo…? ¿Sin que lo hayan perdido de vista ni un instante…? Eso ya es mucho más difícil. ¿Puede un hombre morir ahogado en su bañera con el estómago lleno de somníferos? Posiblemente. ¿Pero, sin que nadie le haya visto llegar ni haya oído nada, a pesar de que había gente en la casa…? ¿Y cómo entró? ¡Ah! ¿Qué tiene que ver un hecho con el otro? ¡Menudo lío! Éstas y muchas otras preguntas son las que tiene que responder Álex Samsó en una aventura que empieza de una forma casual y, poco a poco, se convierte en un misterio constante. Pero la mayor sorpresa no es el misterio, sino otro personaje más que curioso. ¿Quién es el Marsellés? Las explicaciones siempre existen, pero para encontrarlas se necesita una mente capaz de hacer que dos y dos sean cuatro, a pesar de que a veces parece que las matemáticas fallan y todos acabamos creyendo que dos y dos son cinco o tres. Albert Salvadó, con la habilidad que le caracteriza, nos ofrece un nuevo misterio que nos mantiene sujetos y nos hace baliar la cabeza hasta que aparece la solución.
“El rapto, el muerto y el Marsellés” ha ganado el “Premio Serie Negra 2000” de Planeta.
El Retrato de Dorian Gray es una novela que hará las delicias de cualquier buen lector. No sólo la maestría del autor escribiendo deleitarán a quien la lea, sino también la agudeza de las reflexiones que vienen implícitas en la historia y la misma trama, ingeniosa e inteligente, que nos sirve de hilo conductor.
Una novela llena de sentimiento y de pasajes memorables que nos transportará al Londres del siglo XIX y a los problemas del atormentado espíritu humano, que siguen siendo los mismos. Una novela, asimismo, que nos hará lamentar que Oscar Wilde no escribiera ninguna más, puesto que, sin duda, es una auténtica obra maestra. Con prólogo de Salomé Guadalupe, ganadora del I Premio Prólogando a los Clásicos.
El Vampiro es un relato escrito por John William Polidori, el creador del género del vampiro romántico. Lo escribió en las famosas y tormentosa noches de verano entre el 16 de junio y el 19 de junio de 1816 (en el que fue el año sin verano) en la ciudad de Ginebra, en la Villa Diodati, junto con Lord Byron, Percy Shelley, Mary Shelley, la hermanastra de esta Claire Clairmont, la condesa Potocka (sobrina nieta del rey Estanislao II de Polonia y Matthew Lewis (autor de El Monje en 1795). Villa Diodati era considerado por Mary Shelley como un lugar culturalmente sagrado, en donde habían estado escritores como John Milton, Rousseau y Voltaire. La noche del 16 o 17 se pusieron a leer un libro perteneciente a Polidori denominado Phantasmagoriana, que contenía leyendas alemanas de fantasmas y se pusieron de acuerdo todos para escribir cada uno una historia de terror, pero los únicos que terminaron el desafío fueron Mary Shelley, que ideó el argumento para su obra Frankenstein y el propio Polidori con el relato protagonista del artículo. Además en las mismas noches en Villa Diodati Byron llegó a esbozar su relato inacabado llamado El entierro, que cuenta de forma muy parecida la primera parte de El Vampiro, además de ampliar el tercer canto de su libro Las Peregrinaciones de Childe-Harold.
Maza, un tipo duro, regenta El Oasis, un club de mala muerte en una carretera de la Mancha. Su vida transcurre monótona, entre timbas y pequeños trapicheos, hasta que aparece María, una gitana que lo hipnotiza, lo fascina y que, como una bomba de relojería, hará estallar un complejo entramado de amores escondidos, obsesiones irracionales, sexo, dinero, robos y saltos al vacío del que nadie saldrá ileso.
Ibáñez nos adentra en un mundo de derrota y supervivencia por donde circulan personajes curtidos en mil batallas. Siempre entre trago y trago.
Natasha O’Brien, célebre chef norteamericana, recibe la invitación para que prepare su mejor postre, la Bombe Richelieu, en una cena de gala en el Palacio de Buckingham. Por otro lado, también se encuentra en Europa su ex marido, Max, un fanático de la comida rápida que anda a la caza de un gran chef para su cadena de tortillerías y para recuperar a su antigua esposa. El tercero en discordia es Achille van Golk, gourmet europeo, cáustico, excéntrico, exageradamente obeso y editor de la revista gastronómica más importante. El problema surge cuando, recién llegada Natasha a Londres, uno de sus amantes, el gran chef Louis Kohner, es hallado en el horno de cocer pan del Hotel Savoy…pero asado. De repente, la flor y nata de la alta cocina se halla en peligro de muerte, y mientras cunde el pánico entre los grandes chefs a medida que van siendo asesinados según su propia especialidad, nadie se atreve a adivinar quién será la próxima víctima del diabólico asesino en serie. Sólo el detective inspector Carmody, de Scotland Yard, sabrá desenredar la confusa maraña de falsas pistas que el culpable va dejando a su paso.
Apasionante Tecno-Thriller donde se entremezcla la leyenda de un místico libro del antiguo Egipto, el libro de Toth, con las últimas innovaciones en biogenética e informática.
En esta primera obra, el autor, nos presenta un libro de acción trepidante que seguro gustará a los amantes de la ciencia ficción.
El 9 de junio de 1865, mientras regresaba de Francia para ver a Ellen Ternan. Dickens tuvo un accidente en el famoso choque ferroviario Staplehurst, en el cual los siete primeros vagones del tren cayeron de un puente que estaba siendo reparado. El único vagón de primera clase que no cayó fue donde se encontraba Dickens. El novelista pasó mucho tiempo atendiendo a los heridos y moribundos antes de que los rescatadores llegasen. Antes de partir, se acordó del inconcluso manuscrito de Nuestro amigo mutuo y regresó al vagón únicamente a recuperarlo. Típico de Dickens, él luego usaría esta terrible experiencia para escribir su corta historia de fantasmas.
Edgar Wallace creó el "thriller" , y consolidó este género narrativo con todas sus obras. Las investigaciones detectivescas realizadas en sus novelas requieren siempre un profesionalismo, y suelen desplegarse con el concurso de la maquinaria policial. Wallace se distingue de la generalidad de los cultivadores del thriller, ya que se podría decir que con una mano escribe una novela sensacionalista y con la otra despliega un enigma dirigido a la mente.
La cuarta plaga es, sin lugar a dudas, una de sus obras maestras.
Comparada con sus novelas más conocidas, La joya de las siete estrellas (1903) es sin duda la mejor escrita y la más interesante de todas ellas, la más abundante en episodios trágicos, días de amor, de aventura y de misterio, aparte de Drácula. En ella, la narración inicial, sustentada en los motivos propios de la novela policial, evoluciona en un argumento fantástico dominado por la omnipresencia de Tera, una antigua egipcia, reina y hechicera, que desde hace milenios prepara su regreso a un cuerpo mortal. El lúgubre y claustrofóbico ambiente de la casa londinense del egiptólogo Trelawny que abre la novela se amplifica después en el de la solitaria mansión de Cornualles donde Trelawny, ayudado por su colega Corbeck, el doctor Winchester, Margaret, la hija de aquél, y el abogado Malcolm Ross, su enamorado, intentarán, mediante la mágica Joya de las Siete Estrellas, resucitar a la momia de la antigua hechicera.
El padre Robert O’Brian, un afamado teólogo jesuita que ha suscitado la polémica al afirmar que el universo no fue creado por Dios, sino por el diablo, ha sido asesinado por una secta satánica denominada La Fraternidad de la Luz. Su cuerpo ha aparecido completamente carbonizado en el centro de la plaza Zocodover de Toledo, después de haber sufrido terribles torturas.
Dos periodistas que trabajan para una revista de sucesos paranormarles son enviados a la capital castellano-manchega para contactar con un investigador mallorquín, amigo del sacerdote asesinado, el cual afirma conocer las causas del horrendo crimen. Por otro lado, la comunidad judía de los Leones de Judá se ha reunido en Toledo con el firme propósito de llevar a cabo la misión que el rey Salomón les encargara a sus familias, miles de años atrás: proteger al Mashiaj de la influencia de los luciferinos.
Apenas quedan unos días para el eclipse de luna más sombrío y trágico de la Historia. Y cuando esto ocurra, Lucifer tendrá que decidir entre condenar a la humanidad a las sombras del Vacío o conducirlas de nuevo a la Luz.
Una historia trepidante que aborda una de las cuestiones más inconcebibles y enigmáticas que el ser humano se haya planteado jamás: ¿Es la vida un sueño?
«El sacerdote Albertino Giotta escapó hace años de las garras del diablo. Pero el príncipe de la mentira ha vuelto dispuesto a urdir una terrible venganza. La batalla entre el bien y el mal no tendrá cuartel.
Albertino Giotta y el comisario Luigi Monticone, una de las más sugerentes parejas literarias de los últimos tiempos, se enfrentan —con la fuerza de la fe y la astucia— a unos horribles e inexplicables crímenes en la peor crisis de la Iglesia.»
“La última escapada”, el thriller más trepidante de Michael O’Brien
El autor de “El padre Elías” presenta su nueva obra, una apasionante historia sobre los límites de la objeción de conciencia y la libertad
Madrid. Tras el éxito de El Padre Elías y El librero de Varsovia, Michael O’Brien ofrece a sus lectores otro thriller trepidante. Su pluma nos sitúa ante realidades acuciantes de nuestros días, obligándonos a reflexionar sobre el riesgo y la responsabilidad que implica asumir el propio destino.
Nathaniel Delaney dirige un modesto periódico local muy incómodo para el poder establecido. Sus páginas denuncian, incansables, la deriva del país hacia el totalitarismo, al imponerse a todos los niveles una ideología de apariencia benéfica y despiadada aplicación, incluso en la escuela. Cuando el Gobierno decide eliminar ese foco de disidencia, la vida de Nathaniel y los suyos experimentará una tensión brutal que pondrá a prueba la solidez de los lazos familiares, de la amistad y del amor. Será el momento de tomar decisiones difíciles, tal vez dramáticas.
Michael O’Brien (Ottawa, Canadá, 1948) ha publicado numerosas obras de ensayo y ficción, aunque han sido las novelas de la serie Hijos de los últimos días las que le han dado a conocer internacionalmente. A ella pertenecen La última escapada y otros dos títulos ya editados por LibrosLibres: El Padre Elías y El librero de Varsovia. Pintor además de escritor, Michael O’Brien dirige la revista familiar Nazareth Journal y vive con su mujer y sus hijos en Ontario.
« –Tu as gagné le gros lot, mon gars. Le Marseillais m’a demandé que tu l’accompagnes sur une enquête. –Il y a eu un bref silence et quand il a poursuivi, sa voix avait changé. Ecoute-moi bien. On est tous passés, à un moment ou un autre, entre ses mains, mais personne n’a reçu de cours particuliers. On sentait presque une pointe d’envie–. Dès à présent, c’est lui ton chef. Ne passe pas à côté. Jamais (et j’ai bien dit jamais), jamais dans cette vie tu auras une chance comme celle-ci. Tu peux le presser comme un citron. Maintenant tu m’as bien compris ? –Oui. –Pense que l’honneur de la police andorrane est entre tes mains. De sorte que, si tu merdes, ce n’est pas la peine de rentrer –m’a-t-il menacé, et d’après le ton, il avait l’air très sérieux. J’ai raccroché. Enzo me regardait, l’air interrogatif. –C’était mon chef –ai-je raconté–. Depuis l’Andorre. On m’a placé sous les ordres du Marseillais. » Et à partir d’ici... le mystère.